viernes, 17 de enero de 2014

El año maldito

Quedan 12 horas para terminar esta pesadilla. Tenemos que tener más cuidado que nunca. Hemos de estar preparados, alerta, pues por un descuido podríamos acabar en la tumba…

Hace seis meses
– Uff, vaya año, no paran de pasar cosas malas en mi familia, Emma.
– Dímelo a mí, desde que empezó el año no paro de recibir malas noticias por todas partes, y todo me lo cargo yo, Julia.
– Sí, es cierto, mi madre se cayó y al dejar el peso de su cuerpo en la mano se ha roto la muñeca. Se pasó 90 días con la mano derecha escayolada. El día que se la quitaron se cayó por la calle andando, fue raro porque él suelo estaba bien, no había ninguno hoyo ni nada, y se rompió un hueso del pie. Y ahora que ya se le ha curado, mi abuelo se ha puesto mal.
Mi novio y yo hemos cortado y no sé cuántas cosas más han pasado.
– Yo con mis abuelos no paro, mi abuela también se cayó y se rompió la muñeca, y ahora que ya está bien mi abuelo se ha puesto enfermo y yo lo tengo que llevar al hospital y ayudar a mi abuela.

Un mes más tarde
– Uff, Julia, no paro de escuchar accidentes, muertes y desastres de gente cercana a mí o a mi familia.
– ¿En serio? ¡Te iba a decir lo mismo! Últimamente conozco a gente que ha pasado por cosas muy duras, y la mayoría se trata de enfermedades y muertes. Mi madre dice que le echaron un mal de ojo, ya no sé qué pensar.
– Si fuera sólo a ella… Pero son muchas personas ya. Cuando mi abuelo estuvo en el hospital, tuvo varios compañeros de habitación y tres de ellos murieron. A todo aquel que le pregunto “qué tal el año” me contesta que mal.
– Da igual, mi madre dice que va a comprar velas para la mala suerte, quitar el mal de ojo y tal.
– Vale, pues ya me dirás qué tal te va.
Unos días más tarde
– Emma, es raro pero cuando pusimos las velas negras noté algo extraño. El ambiente se notaba cargado, pesado. Me dolió un poco la cabeza durante unos veinte minutos y luego me invadió una sensación de paz, un ambiente limpio y claro.
– Julia, me sigo enterando de catástrofes muy raras, demasiadas casualidades, he pensado en hacer una especie de encuesta a gente desconocida en la calle.
– Será una tontería, pero después de todo lo sucedido durante este año me parece una buena idea.
 Hicimos varias encuestas y muchos habían perdido el trabajo, la pareja, los hijos, padres, abuelos, casas, etcétera.
Muchos sentían una fuerza extraña que les observaba. Algunos habían hecho rituales con velas para espantar a los malos espíritus y otros lo tenían en mente pero no llegaron a hacerlo…
Para ver si el ritual funcionaba, hicimos nuevas encuestas y descubrimos que muchas personas que lo habían hecho, después de un tiempo de paz notaban una presencia, como una sombra maligna que les observaba de muy cerca, y les pasaban una serie de desgracias continuadas peores que las anteriores, y de noche no podían dormir.
– Reconozco, Emma, que me cuesta dormir por las noches, tengo insomnio y siento miedo, no sé por qué. Mi madre y yo no hicimos rituales pero si encendimos una vela negra para espantar los malos espíritus.
– También me he fijado en otra cosa, Julia. No paro de ver el número trece. Son cosas que no tienen sentido, pero es extraño, me dan escalofríos al verlo, no sé por qué. Es una sensación que no puedo explicar.
– Ni yo, pero después de todo esto tengo clara una cosa. Hay algo ahí fuera maligno que ha aparecido este año.
– Vale, sabemos que hay algo ahí fuera que ha llegado con el 2013 pero no sabemos qué es ni cómo combatirlo y acabar con él.
– No creo que se pueda acabar con él, pero creo y espero que esa cosa desaparezca con la llegada del 2014. Hasta entonces tenemos que sobrevivir a él.

Al cabo de unas semanas
– No aguanto más Emma, son desgracias por todas partes que recaen todas en mí, no puedo arreglar nada ni controlar nada de lo que sucede a mi alrededor. Me voy a volver loca, caer en depresión o yo que sé.
– Vamos Julia, pronto pasará, yo también estoy agobiada por varias partes y no tengo culpa de nada pero todo cae al final en mí. No puedo dividirme para acudir a todo, unos  días lloro de rabia, otros de desesperación. No sé qué hacer y parece que todo esté en mi mano.
– Siento ser débil, yo misma te dije que teníamos que aguantar y soy la primera en quejarme y hundirme. Me deja sin fuerzas...
– Si… Yo no sé ni de donde las sacó. Cuando pienso que no podría ir peor siempre pasa algo nuevo que empeora las cosas.
– Yo volvería a hacer lo de las velas, pero cuando se consuman podría acabar peor de lo que estoy, porque esa cosa volverá, con más rencor y empeño en acabar conmigo.
– Pues compra velas suficientes para que duren hasta que acabe este año. Yo también lo haré, y quizás podremos ayudar a los demás.
– Sí, tienes razón, si no puede ir tras nosotras podremos ayudar a los demás y evitar más catástrofes a nuestros familiares y amigos.
Compramos velas y ambas nos pusimos manos a la obra, pero un día una corriente de aire que no sabemos de donde procedía, nos apagó las velas y mientras fui a encender la luz pude apreciar una sombra con ojos amarillos y rasgados. Encendí y la sombra desapareció. Ambas la vimos.
– Nunca había sentido esa sensación, es más fuerte que las anteriores – Dijo Emma.

En la actualidad
Heridas física y psicológicamente, con miedo, encerradas en casa con velas pero que al parecer no son lo suficientemente fuertes para ese nuevo ser, esa “sombra”. Había llegado la navidad y teníamos que separarnos e ir con nuestras familias, salir, enfrentarnos al mundo exterior. Así que, nos deseamos suerte. El móvil lo llevaríamos siempre encima por si ocurría algo malo.
Por el momento estábamos a salvo, todo parecía ir bien, pero sentía que algo malo ocurriría pronto.
Empezaron a suceder accidentes que iban para nosotras, peleas familiares, algún que otro rasguño… Ahora ya estábamos preparada para todo y mentalizadas de que pasarían cosas malas, así que, aguantamos con el consuelo de que sólo faltaban ya unas horas para año nuevo.
Nosotras no éramos las únicas que teníamos que aguantar, nuestros amigos también. A todos les habíamos prevenido de esa sombra, así que quedamos en que después de las uvas nos reuniríamos todos en la plaza del pueblo, junto a la iglesia. Nos veríamos allí los que estuviésemos sanos y salvos, o al menos a salvo.
“Tenemos que aguantar hasta las doce de hoy y reunirnos. En unas horas el 2014 caerá, pero hasta entonces mucho cuidado, sed fuertes y aguantad porque ahora que le queda menos tiempo sacará todas sus cartas fuertes para derrotar a los que quedamos”.
Pasaron bastantes cosas malas, tanto a nosotras como a nuestros amigos, la sombra sacaba todos sus ases de la manga para acabar con nosotros, pero todos estábamos listos, débiles pero de mente, más fuertes que nunca. Se trataba de nuestra supervivencia, de nuestras vidas.
Se hicieron las doce, y todo desapareció como una pesadilla, como espectros ante la luz desvaneciéndose.
Entonces, yo algo mareada, cansada, y con un leve dolor me dirigí hasta el reloj de la iglesia del paseo. Al momento pude apreciar dos sombras que se dirigían hacia mí, Emma y su novio. Con cara de cansados y de haberlo pasado mal se acercaron y nos miramos, yo medio sonreí y dije: “Estamos vivos, desapareció el 2013, somos supervivientes a él”.
Entonces vi a otro amigo mío, se acercaba a nosotros cojeando, se había hecho daño en el pie, pero podía andar. “Llegué”, exclamó.
Fueron llegando amigos nuestros poco a poco, otros faltaron porque estaban mal, pero les llamamos al móvil y seguían vivos, sólo que no podían venir, debían quedarse en cama descansando.
Lo hemos conseguido, aunque hayamos pasado a este nuevo año con heridas físicas y psíquicas, pero vivos al fin y al cabo. Todos reímos aliviados, esperando que todo nos fuera bien en el 2014.
Al fin todo pasó y estamos todos vivos,  con heridas que cicatrizarán durante este nuevo año.

FIN

Yune Evans

No hay comentarios:

Publicar un comentario